APORTES DE AVESADOS PESCADORES

Los Secretos del Pacú


Reportaje al guía Daniel Salinas (extractado del sitiohttp://www.tigredelosrios.com.ar)

El Pacú es sin dudas uno de los grandes trofeos que nos pueden regalar las aguas de nuestro litoral. Su pesca no es para novatos, requiere sigilo, capacidad de observación y conocer muy profundamente las costumbres alimenticias de la especie.
En una reciente visita a Esquina tuvimos la posibilidad de conversar con quien es reconocido como un especialista en la pesca del pacú, el guía Daniel Salinas. Oriundo de Buenos Aires, su pasión por la pesca hizo que tomará una decisión de vida y promediando los ochenta se radicara definitivamente en la sureña ciudad de la provincia de Corrientes. Desde esos años trabaja como guía y ha participado de todas las ediciones de la Fiesta Nacional de Pacú que todos los años en el mes de Marzo se lleva a cabo en Esquina. Los años de permanencia le han permitido ver al río y el delta esquinense bajo todas las condiciones posibles y enriquecer sus conocimientos con la experiencia que brinda salir a pescar diariamente.

¿Daniel cual es el mejor momento para pescar el pacú en Esquina?
La temporada se extiende de diciembre hasta marzo o un poquito mas, aunque los mejores meses son en general Febrero y Marzo.

¿Cómo se lo pesca habitualmente en esta zona?
A diferencia de otros ámbitos en donde la pesca se la hace fundamentalmente al golpe, En Esquina lo pescamos anclado encarnando con el aguay, una especie de manzanita silvestre, usamos también el coquito, un fruto que crece en la zona de sabor agridulce y la masa aromatizada con vainilla. El primer paso antes de pescarlo es encontrarlo y no debe ser nada fácil en el laberíntico delta de Esquina. Exacto no es nada fácil y hay que poner todos los sentidos en juego. La observación y el olfato juegan un papel importante para detectar donde puede estar el pacú.

¿Como es eso?
Por ejemplo, los montes de aguay, uno de los frutos predilectos del pacú se detectan a distancia por el aroma, esos lugares no hay que dejarlos pasar por alto. A veces descubrimos peces activos cuando encontramos algunas plantas de las que habitualmente se alimenta, cortadas y llevadas por la corriente. El Pacú se alimenta de algunas plantas acuáticas como la que acá le llamamos la pata de loro, hay otras como el verdolaga y el berro con las que también pasa lo mismo. El pacú les come el tallo por lo que la parte superior de la planta cae en la superficie del agua y comienza a deslizarse. Cuando vemos la parte superior de la planta cortada es un claro indicio para detectar donde se puede estar alimentando. Por lo que comentás detectar al pacú es algo tan sutil como su pesca. Exactamente, una vez detectado el silencio es fundamental. Y si tenemos la suerte de clavarlo, es muy importante elegir el terreno donde se va a plantear la lucha para no ahuyentar a otros ejemplares. Se que te apasiona la pesca con mosca,

¿Has pescado pacú en esta modalidad?
Si y con muy buenos resultados. Las que me han dado mejores respuestas son las moscas secas que al caer al agua simulan un fruto, el color que mayor interés parece despertar en la especie es el naranja. Los equipos que recomiendo no deben ser menores a una línea siete, recordá que si bien el porte medio puede andar en los cuatro kilos acá han salido ejemplares que superaron largamente los 10 kilos de peso .


más sobre el pacú en: http://www.tigredelosrios.com.ar/shop/otraspaginas.asp?

LA ESCURRIDIZA BOGA


La boga es uno de los peces que más merece estar en un lugar privilegiado entre las especies deportivas de agua dulce en nuestro litoral bonaerense. Aunque lógicamente su habitat es algo más extenso ya que habita toda la cuenca del litoral argentino desde Misiones o Paraguay hasta el Delta y hasta el mismo Río de La Plata bastante aguas afuera hacia el océano. En mi agenda piscatoria estival (de Septiembre a Marzo) cuando subimos los ríos Paraná o Uruguay, está siempre colocada en primer lugar, como especie menor por supuesto. El Dorado, el Surubí o el Pacú no han podido con la Boga, a pesar de las enormes diferencias entre estas pescas. Dada la dificultad que nos depara clavarla, la atención que nos pide el pique, su combatividad una vez clavada y las corridas y cabezazos que nos da cerca de la embarcación es mi preferida a la hora de armar mi Shakespeare Wonderod con mi Tiny 20 con multifilamento del 0.14.












Es un animal espléndido a la hora de tomar la carnada y de luchar. Muy poco tenida en cuenta por los asistentes a estos ámbitos se la pesca con carnada natural y es casi eliminada de la agenda de todos por simple desconocimiento. Los quisiera ver con un ejemplar de 4 kilos clavado y nadando cruzando la corriente y tratando de soltar la embarcación para no perder la pieza. Sin los saltos espectaculares del Dorado por supuesto, es digno rival de cualquier deportista experto o nó.










El pique de la boga cuando se le presenta la carnada es muy delicado siempre. La explicación es que como tiene boca chica va comiendo a mordiscones (tiene dientes como un ratón) y llevando el cebo. Debido a eso debemos estar atentos siempre a la línea. Yo personalmente la pesco con el pick up del reel abierto y con un par de metros de hilo fuera en mi mano izquierda. Cuando noto que está tomando le voy soltando hilo hasta que logro darme cuenta de que puedo clavarla. Entonces cierro el pick up y voy bajando la caña acompañando el pique y cuando la misma boga tiene tensado el hilo le pego el cañazo. Casi nunca fallo.




El hábitat de la boga, como dijimos, es desde el Río de La Plata hasta el Alto Paraná, Misiones, el Bermejo en Salta, el río Uruguay, el Río Salado de la provincia de Buenos Aires, algunas lagunas de su cuenca y el canal 9 en Dolores. Los tamaños diferencian las zonas nombradas. Por supuesto que las bogitas que se logran en las aguas interiores del centro de la provincia de Buenos Aires nada tienen que ver con los monstruos que se capturan en el Alto Paraná tanto debajo del dique como en el lago que formó el mismo. Personalmente he logrado capturas de casi cuatro kilos en Itatí, y dicen que en el lago las hay de más de nueve kilos dependiendo también de la variedad de la especie. Habita las zonas de los ríos con piedras, tosca, veriles, canales y juncos o plantas sumerjidas, manglares, etc. Los portes varían según las zonas: En Concordia las hay de 6 Kgs, en el Guazú las hay de 4 Kgs y en el Río de la Plata de 2 Kgs. Y no olvidemos las de 9 kilos en el lago de la represa en el Alto Paraná, para el caso de buscar un verdadero desafío dentro de la pesca deportiva a la que podemos llamar liviana.




La pesca de la Boga es un compromiso que ningún pescador debería evitar. Les va a exigir una técnica refinada, una ansiedad controlada a la hora de clavar, una concentración y una atención esmerada y una delicadeza por demás sutil que sí o sí se debe refinar con la práctica. Tanto en el Río de La Plata como en el litoral Misionero las bogas están. Hay que adaptar los equipos a los pesos y darle para adelante. No conozco a nadie que haya ido a pescar bogas y no haya vuelto a intentarlo. Es más: Tengo un amigo que se dedica exclusivamente a esa pesca. Sale de Buenos Aires en avión, se aloja en Ita Ibaté y sale a pescar solo bogas, a las que agrega algún pacú en temporada. Pero su gran amor es la boga.

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